domingo, 14 de febrero de 2016

14 de febrero, dicen.

14 de Febrero.
03:30.

Y sí, tía,
Que ya sé que siempre dices que juntas no hacemos nada
pero que solas tampoco,
que no nos aportamos nada
que no nos alimentamos la una a la otra,
que esto es lo de siempre,
el bucle de tu sonrisa
el cigarro de después de mirarte
el enfado que viene trás ese sábado.
Y que hoy es el día de sacar la mierda
a que le dé el aire,
que dice que se está ahogando en esto que algunos llaman amor.

Joder, que hoy es 14,
el día del que habla Miguel en todos sus poemas,
 el día de Cupido
que ya sabemos todos que siempre fue un cabrón.
Y es que son las tres
y miro la fecha del ordenador
y parece que me grita que hoy es la mierda de San Valentín,
pero qué tú no estás
que ha pasado casi un año y te sigo esperando.
A estas horas tendríamos que estar con un ciego de poesía,
yo susurrándote a Benedetti
y tú moviendo esas caderas de alfiler.

Creo que estoy vomitando mariposas en tu espalda
y si no,
me lo estoy imaginando
porque sigues teniendo ese perfecto ocho de lunares.
Ocho las veces que juramos no volver a echarnos cosas en cara,
y no comprar ese último paquete de tabaco que parece que nos persigue.
Ocho, o ochenta
las veces que me dijiste que no te mirara con esa carita,
que luego me enamoro
mientras yo ya te imaginaba cantando por pereza sobre mis costillas,
o lo que quedan de ellas.

Y es que, tú siempre me susurrabas que sentías cosas en el estómago
y es que, era que lo tenías vacío
(ingenuo)
pero que te saciara el hambre a bocados,
a besos
en Malasaña
con un tiro largo de ron
y una noche por delante.

Pués eso.
A tí, te costó dejarlo
pero ese espíritu de valiente te acabaría ganando la partida.
Yo, en cambio, me agarré tanto a ti como salvavidas
que ahora sin tí no sé como vivir.
Y nosotros, no llegamos al catorce de mierda del que hablan los enamorados.

Te espero,
por si apareces el 14 del año que viene.




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